de las Huertas

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

La huerta: Introducción  

 

Contar con una pequeña huerta no tiene porqué ser privilegio de las casas con jardín. En el balcón o en la terraza también podemos crear un rincón para cultivar nuestras hortalizas preferidas.

 

La huerta tradicional

Al hacer una huerta debemos tener en cuenta que:

- Es aconsejable ubicarla hacia al norte para tener buena exposición al sol.
- Debe estar cerca de una bomba u otra fuente de agua.
- Debe estar lejos de paredones o árboles que le hagan demasiada sombra.
- Es necesario un cerco para impedir la entrada de animales.
- Cuatro o cinco tablones o canteros, alcanza para el consumo de una familia.
- Un buen ancho para los tablones es 1 ,20 m. porque permite trabajar comodamente desde los dos lados.


Además, debemos asegurarnos de que contamos con el agua suficiente para regar los tablones que preparamos.

Marcar los tablones y el cerco

1. Los tablones

Una vez que el terreno esté limpio de yuyos, cascotes y vidrios, marcamos los tablones o canteros con estacas e hilos.

Para caminar sin problemas conviene dejar senderos de 30 O 40 cm. de ancho entre canteros.

2. El cerco

Hemos dicho que el cerco cumple múltiples funciones, porque aprovecharemos su estructura para hacer siembras. Estas aumentarán la producción y crearán un clima particular de protección.

Ubicados en dos o tres lados del cerco, preparamos canteros de 0.50 m. de ancho. Como ejemplo: un lado puede ir con habas o arvejas en invierno y maíz y poroto en verano. Otro lado, con poroto japonés en verano y verduras bajas en invierno. El tercer lado, con esponja vegetal o chu-chu (Papa de aire) en verano y habas en invierno.

Además, podemos alternar con plantas aromáticas y flores que no sólo alegrarán nuestra vista, sino que protegerán la huerta de insectos dañinos.

Trabajo de la tierra en el tablón

1. Limpiar
Primero limpiamos los yuyos y la gramilla con azada y los llevamos a la abonera.

2. Puntear
Proponemos no dar vuelta la tierra ya que la mejor, por poca que sea, es la más superficial.

Procederemos de la siguiente forma:

1. Hacer una zanja de 30 cm de ancho y 30 cm de profundidad
2. La tierra de la zanja se deja en la cabecera
3. Hacemos cones de 5 cm aproximadamente de panes enteros de tierra; sin modificar la posición que tenían, los colocamos en la zanja anterior. De esta forma trabajamos todo el tablón. La última zanja se rellena con la tierra que sacamos de la primera. Desmenuzar los terrones grandes de tierra con la azada; aquellos que no podamos desmenuzar, los dejamos al costado del tablón.
4. Luego rastrillamos para dejar la superficie pareja

Con los tablones así preparados ya podemos sembrar.

 

Si queremos una pequeña huerta en un espacio reducido:

Una especie ideal para los pequeños espacios es la tomatera cherry. Con un consumo en auge desde finales de los ’90, este tipo de tomate de delicioso sabor se ha convertido en un ingrediente preferente en las ensaladas. Entonces qué mejor que contar con nuestra propia planta en casa, que además de productiva, embellecerá la terraza. La tomatera, al igual que otras especies, puede adquirirse ya crecida en cualquier vivero o centro de jardinería.
Para plantarlas se puede optar por una maceta grande de barro, un contenedor o incluso un barril, que puede resultar muy decorativo, cuidando que tengan una profundidad adecuada a nuestro propósitos. Un fondo de 40 cm., permitirá el desarrollo de casi cualquier hortaliza. Es mejor elegir el recipiente de un diámetro generoso, si es redonda, o con una buena capacidad de modo que nos permita sembrar más variedades, sin que queden demasiado justas. Antes de verter el sustrato en el macetero, se deben colocar en el fondo algunos trozos de cerámica para controlar el drenaje.

Se deposita una base generosa de sustrato y se coloca la tomatera en un lado del recipiente, calculando un poco de profundidad para que luego la tierra cubra parcialmente parte del tronco. De este modo incentivaremos la aparición de más raíces y, en consecuencia, una mejor sujeción de la planta. En el caso de las tomateras se puede prever la instalación de un tipo de tutorado que ayude a la planta a soportar el peso de los frutos. Para aprovechar mejor la jardinera, podemos sembrar junto a la tomatera otra variedad de hortalizas enanas, lechugas, patatas o cebollas, entre otras.

El riego debe ser diario, aunque no excesivo, ya que puede dar lugar a enfermedades. También es recomendable enriquecer la tierra cada tres meses con una dosis de fertilizante. En los centros de jardinería pueden aconsejar sobre el que más conviene a las plantas que se hayan elegido. Para encauzar el desarrollo del tomate y conseguir una mayor cantidad de frutos, es recomendable limitar el número de tallos. El control debe hacerse desde abajo hacia arriba, quitando los tallos cuando aún no están muy crecidos. De este modo la planta sufrirá menos trastornos.